Turnos de tarde-noche

El silencio me envolvía en aquel lugar, que durante los próximos seis meses sería como mi hogar. No existía un color gris,era todo blanco o negro. Todo extremo.  Podía estar rodeada de un silencio sepulcral o verme engullida por voces que no dejaban de resonar en mi mente. La entrada era de un tamaña considerable, pero podía ser tanto un buen ejemplo de sardinas en lata como un claro ejemplo de paz y tranquilidad. Turnos de tarde o noche dónde nada más llegar tenía mil tareas que realizar o solo podía entretenerme en darle de comer al pez.  Del mismo tiempo que pasaban rápidas las horas unas tardes, otras parecían durar una eternidad. La atención al público debe ser amable y formal. A veces es fácil entablar una relación distanciada pero agradable, otras en cambio es difícil mantener la sonrisa que siempre debemos de tener de oreja a oreja. El tiempo a pesar de ello, pasa rápido cuando los clientes no dejan de preguntarte o pedirte cualquier cosa, al contrario que cuando el teléfono no suena, y el correo está igual de callado.

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2 comentarios en “Turnos de tarde-noche

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