¡Feliz 2017!

Abuelos, padres, amigos, todos y cada uno de ellos coinciden en que año nuevo es vida nueva. Tal vez, todos ellos estén equivocados. Cada día podemos cambiar aquello que queramos, no tenemos que esperar al lunes, o a un nuevo año, para llegar a conseguir nuestros propósitos.

Un año comienza, lleno de metas a cumplir antes de que vuelva a llegar ese 31 de diciembre. Pero lo imwhatsapp-image-2016-12-28-at-19-20-04portante no son esos objetivos, eres tú. Lo importante es que cada día que pase, hayas hecho algo por ti, que conforme pase el tiempo crezcas personalmente.Aléjate de lo que te hace daño, de las personas tóxicas o de las que no tienen miedo a perderte.

Desde este momento date una oportunidad para ser tu mejor tú. Haz los objetivos que quieras hacer, por tí. Si no los consigues al menos estarás en el intento. Créalos simples, que poco a poco te lleven a lo que quieras ser. Lo que quieras ser por tí, no por nadie. Lo que quieras conseguir tú, no a lo que te empuje la sociedad.

Este año, intenta que cada día si no es alegre, al menos que no sea un día perdido. Aprovecha cada momento.

¡A disfrutar del año!

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Tercer piso, letra G

Las farolas me iluminaban conforme me acercaba a aquella casa. ParecÍa que la oscuridad me perseguía y ellas se encendían con cada paso que daba, para que la oscuridad no me envolviera. Era tarde. Con facilidad encontré las llaves en uno de mis bolsillos, pero la cerradura, tenía ya sus años.La abrí con escasa facilidad y el olor a humanidad de la entrada me envolvió. Me preguntaba si la mayoría de personas que vivían allí, utilizaban la ducha con regularidad o reducían su higiene personal a echarse colonia una vez a la semana. Era la quinta vez que iba en el mes que acababa de empezar, esperaba vender la casa esta vez.

La casa solamente había tenido unos huéspedes desde que se construyó en 1894, desde entonces aunque pasaron varias familias por ella, no transcurrían más de dos semanas desde que entraban hasta que me llamaban desde una carretera , anunciando que no volverían. Al contrario de lo que el vecindario pensaba, no estaba encantada, solo la perseguía la mala suerte. Las familias que se habían marchado siempre era por un motivo de naturaleza mayor. Los Puets se tuvieron que ir a los 10 días debido a que su hija mayor si iba  a casar y querían irse a vivir cerca de ella. Los Abuced se marcharon debido a que por una extraña razón , la cabeza de familia había tenido problemas con la justicia, parecía un hombre adorable. Por último los Vidal heredaron un bloque de pisos bastante lejos del lugar.

Si conseguía que una familia firmara el contrato y así conseguir que la familia se alojara allí permanentemente, me subían de puesto. Entré hará dos años por una baja maternal, y ahora no quería desaprovechar la oportunidad que se me brindaba. Pata ello tendría que darle un buen aspecto a la casa. Tras horas intentando colocar los muebles de manera que la hicieran más espaciosa, me senté en el aún polvoriento sofá a descansar. Era extraño, el asiento estaba caliente como si alguien acabara de levantarse. Decidí pasar la noche allí, ya que no eran horas de andar sola por aquel barrio.

Abrí los ojos, me levanté de la cama sobresaltada, pero seguramente abría sido un mal sueño. Mi madre me esperaba en la cocina, hoy iríamos al funeral de nuestros vecinos, y más tarde le ayudaría a preparar la comida para la gran cena de Navidad. 1895 estaba a punto de comenzar.

¿Unas cartas?

Perdiendo la fe. Creyendo fallar, caer sin ganas de levantarse. Mirando al frente sin ver una sola salida. La vida se complica a medida que crecemos, nos hace madurar. Lecciones cada día, cada mes. Hay que aferrarse a lo que veamos. Puedes sentirte perdido,atrapado . La vida es corta15181339_1280444925339761_3785094638848496600_n, hay que levantarse una y otra vez. Nadie es dueño de tu destino, solo tú. Tú eres importante, porque tú decides tu vida.  Todo pasa y todo llega. Los buenos momentos se esfuman, pero los malos también. Los recuerdos estarán ahí, tanto malos como buenos. Pero la vida sigue, vayas viviendo día a día con alegría o tirado en un sillón. No te conformes, aspira a más, aspira a tus sueños, tu puedes. Vida solo una. Sigue. Sigue adelante. Si no ves salida, si no entiendes lo que está pasando alrededor, sigue adelante. Sigue adelante y solo cambia de camino cuando veas que no te lleva a nada bueno, cuando sepas que hará daño. Pero sigue, piérdete en caminos, no pienses siempre si es correcto, arriésgate. La buena suerte también se busca. Juega tus cartas. Juega con lo que sepas, lo que has aprendido a lo largo del camino, y sigue aprendiendo nuevos trucos. Todo puede pasar, todo puede cambiar con una buena mano. Juega creyendo en ti, y la mita del camino ya estará andado. Juega lo mejor que puedas, busca tu suerte.

 

Chocolate caliente.

Otro copo de nieve caía mientras recordaba como apenas un año atrás, esperaba impaciente a que mi abuela saliera de la cocina, con sus ricas y calentitas garrapiñadas. Para mucha gente la Navidad se basaba en vacaciones y regalos, para mí, en pasar días con mi abuela. Disfrutaba como cría mientras me endulzaba aquellos días con sus recetas caseras y nuestras lecturas de poemas y cuentos inventados, acurrucadas al calor de una manta y la chimenea. Ella solía tomar chocolate caliente, cada tarde, sin excepción, aunque su médico le había dicho que tomar tantas calorías diariamente era perjudicial, ella lo seguía haciendo. Su teoría era que todo mata, y que cuando su hora llegara, nada lo podría impedir. Se respaldaba en que ya que ni fumaba, ni bebía ni hacia “esas cosas de los jóvenes de hoy” se podía permitir todo lo demás, de algo tendría que morirse. Cuando la llamé a casa tras esa Navidad, no contestó, el chocolate de aquella tarde fue el último. Pero cada Navidad, mientras hago garrapiñadas para mi familia y entro en calor con un buen chocolate, sé que ella me sigue susurrando historias con la brisa y copos que caen.