Volví, sin sentir.

Hoy volví a pensarte. A mirar las fotos guardadas. Hoy volví a buscarte por donde nos buscamos la gente de nuestra generación. Volví a ver tu cara, tu silueta, esta vez acompañada. Volví a recordar las cosas que no te gustaban, verte frente a un objetivo de cámara, sin embargo ahí estabas. Esta vez no solo. Comprendí que no acabó nada, porque ni siquiera empezó. Hubo algo, por mi parte sentimiento, por la tuya aburrimiento.

Desaparecer fue tu decisión, pero también tu error. Me duele, pero no tú. Me duele el adiós tan surrealista que fuiste. Verte con otra silueta ya no me importa apenas, con el tiempo será un simple recuerdo e el baúl de los recuerdos.

No fuiste un error, nadwhatsapp-image-2016-10-31-at-15-29-03a en esta vida es un error, sino una lección. Una lección con la que aprender a valorarse a una misma. Una lección para crecer. Una lección para hacerme fuerte y decir “aquí estoy yo”.

Cuando se acaba algo, cuando hemos sentido , duele. Pero el dolor es pasajero. Cuando hemos hecho todo lo posible para que algo salga bien y no sale, debemos darnos por satisfechos y seguir. No merecemos todo en esta vida, pero tampoco todos nos merecen a nosotros.

Valor. No debemos mirar por encima del hombro, pero tampoco sentirnos menos. Si la gente desaparece, se va de nuestro lado, nosotros los perdemos, pero también nos pierden a nosotros.

Anuncios